Programa IV

ORQUESTA FILARMÓNICA DE
BOCA DEL RÍO

Jorge Mester Director Artístico

Viernes 23 de febrero, 20:00 horas .
Foro Boca

PROGRAMA

ROBERTO BELTRÁN ZAVALA Director Huésped

LUDWIG VAN BEETHOVEN
Obertura Coriolano, Op. 62

CARL MARIA VON WEBER
Concierto en Fa mayor, para fagot y orquesta
Allegro ma non troppo
Adagio
Rondó

Solista: SAXTON ROSE Fagot

INTERMEDIO

ANTONIN DVORAK
Sinfonía no. 8
-Allegro con brio
-Adagio
-Allegretto gracioso - Molto vivace
-Allegro ma non troppo

ROBERTO BELTRÁN ZAVALA, Director Huésped

ROBERTO BELTRÁN ZAVALA Director Huésped

Considerado unánimemente como uno de los más interesantes jóvenes directores en Europa, sus actividades incluyeron exitosos debuts con orquestas en Holanda, Bélgica, Alemania, Rumania, Polonia, Malta y Francia, en la dirección de obras como “La canción de la Tierra” y la Sinfonía 1 de Mahler; la suite “El mandarín milagroso” de Bartók y las sinfonías 4, 5, 9 y 10 de Shostakovich, además de obras capitales del siglo XX de Boulez y Messiaen.
De 2006 a 2008 fungió como director asistente de la Orquesta Juvenil Nacional de los Países Bajos y como director principal de la Orquesta Juvenil de la Ciudad de Rótterdam, periodo durante el cual trabajó con los directores Valery Gergiev y Mark Wigglesworth. Nacido en la Ciudad de México, Roberto Beltrán Zavala realizó estudios de composición y análisis con Jorge Torres y Mario Lavista, y dirección orquestal con Jorge Mester. Posteriormente ingresó al Conservatorio de Rótterdam, donde realizó estudios de posgrado en dirección orquestal con Hans Leenders, Arie van Beek, Jorma Panula y Mark Wigglesworth. También es director principal del AKOM Ensemble (grupo especializado en música contemporánea) y forma parte de la planta docente del Conservatorio de Rotterdam en los Países Bajos. Actualmente se desempeña como director titular con la Sinfónica de la Universidad de Guanajuato.

 

SAXTON ROSE

SAXTON ROSE Fagotista

Saxton Rose es uno de los solistas de fagot más reconocidos de Estados Unidos. Profesor Asociado y director del conjunto de música contemporánea de la Escuela de Artes de la Universidad de Carolina del Norte, también es fagotista principal de la Sinfónica de Winston-Salem y miembro de Zéphyros Winds.
Ha actuado recientemente como solista con la Sinfónica Nacional de Colombia, Sinfónica Nacional de Panamá, Sinfónica de Puerto Rico, con la West Point Band en el Skirball Center de Nueva York y en Carolina del Norte con las sinfónicas de Fayetteville y Winston-Salem. Como recitalista actuó en Japón, Argentina, México, China y Países Bajos.
Como fagotista principal de la Sinfónica de Puerto Rico –de 2003 a 2008– actuó en el Carnegie Hall, el Kennedy Center en Washington DC, en el Festival Casals y en giras por Europa y América Latina. Ocupa el mismo puesto en la Sinfónica de Winston-Salem desde 2008.
A lo largo de su carrera ha promovido la expansión del repertorio del fagot y redefinir su papel en la música contemporánea, en colaboración con compositores importantes para encargar nuevas obras. Ha actuado con los grupos de música nueva Alarm Will Sound y Le Train Bleu, y es miembro de Rushes Ensemble, formado para ejecutar una obra para siete fagotes del compositor de Michael Gordon titulada “Rushes”. The Rushes Ensemble estrenó este concierto en septiembre de 2012 en Nueva York y desde entonces lo ha llevado a los festivales de música contemporánea más prestigiosos de América del Norte y Europa.
Ha sido invitado a impartir clases magistrales en las mejores escuelas de música y conservatorios de Europa, América Latina, Asia y Estados Unidos; en 2017 se desempeñó como profesor de fagot para la YOA (Orquesta Juvenil de la Américas) en Chile y fue invitado a enseñar en el Conservatorio Central de Música de China en Beijing.

 

Notas al programa

LUDWIG VAN BEETHOVEN

LUDWIG VAN BEETHOVEN


Obertura Coriolano, Op. 62
Algunas de las figuras indómitas y rebeldes que pueblan los anales de la historia ejercieron en Beethoven tan evidente fascinación que les dedicó algunas de sus partituras más socorridas e interpretadas. Esto es particularmente perceptible en su música dedicada a personajes como Egmont y Coriolano.
El elemento temático para la Obertura que se interpreta en esta jornada partió desde Plutarco de Queronea (c.46-c.120), autor de una enorme cantidad de textos que han llegado hasta nuestros días y que nos permiten reconstruir una buena parte de hechos históricos importantes. Gracias a este talento de la literatura helenista, sabemos del militar romano Cayo Marcio, quien en 493 A.C. condujo a los ejércitos romanos hacia una aplastante victoria sobre los volscos, aguerrido pueblo que habitaba el sur de la región de Lacio.
También conquistó la ciudad volsca de Corioli, lo que motivó el sobrenombre de “Coriolano” con que se le identifica históricamente.
Pero todo indica que el ensalzamiento resultante alteró su equilibrio emocional y pronto se convirtió en un hombre altivo que se hizo depositario del odio de sus conciudadanos, quienes maquinaron para conseguir su destierro. Terriblemente ofendido, Cayo Marcio estableció alianza con los volscos y, al frente de una columna militar, rápidamente avanzó hasta las mismas puertas de Roma. Desesperados, los romanos recurrieron a la madre y la esposa de Coriolano, las súplicas de las mujeres lograron que el rebelde accediese a un pacto de paz que, aunque fue favorable para los volscos, éstos se sintieron traicionados y procedieron a ejecutarlo. Otras versiones nos indican que, ante tan atormentadora disyuntiva, Coriolano optó por suicidarse.
Todo lo anterior resultó en una combinación irresistible para el compositor, de modo que en la estructura temática de su Obertura Coriolano nos muestra límpidamente la figura del guerrero, la suplicante presencia de los personajes femeninos y el trágico final. Su concepto es expuesto mediante temas contrastantes entre sí y un desarrollo que se ajusta a la forma de Sonata, procedimiento que fue tomado como modelo por otros autores posteriores (Mendelssohn, entre ellos) y que marcó los antecedentes del poema sinfónico.
En la resolución, Beethoven se vale de los silencios para generar un estado de tensión marcado por los sentimientos encontrados y el renunciamiento, todo lo cual precipita el final del personaje. La Obertura estaba destinada a ser parte de la música incidental para una tragedia escrita por Heinrich von Collin, poeta y dramaturgo amigo del compositor. Se estrenó en Viena, en el palacio del príncipe Lobkowitz, en marzo de 1807, con el autor al frente de la orquesta.

CARL MARIA VON WEBER

CARL MARIA VON WEBER


Concierto en Fa mayor, para fagot y orquesta
El fagot no siempre ha sido objeto de la predilección de compositores e instrumentistas, por lo que no son numerosas las obras en que aparece como solista y, a causa de ello, abundan los casos de estudiantes que optaron por este instrumento ante la imposibilidad de encontrar acomodo en carreras como violín, piano, violonchelo, flauta o trompeta.
La primera función del fagot en la orquesta, a finales del siglo XVII e inicios del siguiente, fue sobre todo el apoyo a las cuerdas graves. Pero Antonio Vivaldi le asignó varios pasajes en sus óperas L’incoronazione di Dario (1716) y Armida al campo d’Egitto (1717); Georg Friedrich Haendel lo empleó en repetidas ocasiones, mientras que Johann Sebastian Bach le asignó partes importantes en las suites BWV 1066 y BWV 1069, así como en la cantata Mein Gott, wie lang, ach lange? BWV 155. Hacia el periodo clásico, compositores como Haydn y Mozart fomentaron una posición más independiente como instrumento grave en la sección de maderas. En el siglo XIX se registraron mejoras sustanciales en su estructura, los constructores alemanes añadieron llaves y reubicaron los agujeros, con lo que se fijó el modelo actual de fagot.
Ante la escasez de conciertos para fagot y orquesta, el repertorio se centra sobre los que escribieron Antonio Vivaldi, Carl María von Weber y Mozart.
Carl María von Weber nos muestra en su catálogo dos obras importantes para el instrumento, el Andante y rondó opus 35 y la que nos ocupa. El Concierto para fagot en Fa mayor, Op. 75 (J. 127) contiene dedicatoria para Georg Friedrich Brandt, fagotista en la corte de Múnich, y fue terminado en 1811. Cuenta con tres movimientos: Allegro ma non troppo, Adagio y Rondó. Actualmente y al lado del Concierto de Mozart, es una de las obras mayormente interpretadas en el repertorio para el fagot.

ANTONIN DVORÁK

ANTONIN DVORÁK


Sinfonía no. 8
Esta obra es una de las partituras más frescas y rebosantes en libertad formal en el listado de Dvorák. Pero es necesario consignar que esta arquitectura formal al margen de la tradición musical europea, sorprendió a los contemporáneos del compositor. Las ideas musicales, algunas quizá un tanto disímbolas entre sí, son presentadas en una sucesión rapsódica y a través de una instrumentación transparente y directa.
Desde el inicio mismo, un tema primario que parte de una tonada de espíritu inconfundiblemente folclórico, deja de ser un simple prólogo ara convertirse en parte integral del exuberante desarrollo en el primer movimiento. Este tema inicia solemnemente seguido de un solo de flauta que abre paso al tutti orquestal. El segundo fragmento es un Adagio al que seguirá el vals de indudable carácter bohemiano que caracteriza al tercero. Aquí el compositor retoma una melodía anteriormente empleada en su ópera cómica “Los amantes obstinados” y que, en su fascinante simplicidad, nos recuerda los contornos de sus Danzas Eslavas. El cuarto fragmento es un Allegro integrado por una secuencia de variaciones que nos conduce a la enérgica coda que habrá de culminar esta luminosa partitura.
La Sinfonía 8 en Sol mayor fue escrita en 1889, en su casa de Vysoká, cerca de Praga; fue estrenada un año más tarde en Alemania, con dirección del compositor, y en 1891 el propio músico la presentó en Inglaterra, cuando la Universidad de Cambridge le distinguió con el doctorado Honoris Causa, en un programa que también incluyó su Stabat Mater.
Integrante de una familia de posaderos y carniceros de la región de Bohemia, su talento creador se manifestaba con sorprendente espontaneidad, a diferencia de músicos cuyas obras fueron producto de proyectos largamente meditados. Ello motivó un comentario curioso procedente de Johannes Brahms, quien se decía “desquiciado” ante los efectos que en su propio ánimo motivaban las ideas musicales que en Dvorák aparecían en torrente y con tanta naturalidad.

Jorge Vázquez Pacheco