PROGRAMA IX

Primera Temporada 2019

ORQUESTA FILARMÓNICA DE
BOCA DEL RÍO

 

Jorge Mester Director Artístico

Viernes 24 de mayo, 20:00 horas.
Teatro Clavijero, Veracruz

PROGRAMA IX

José Pablo Moncayo
«Huapango»

Duración aproximada: 9 minutos

Ernst Von Dohnányi
Suite en Fa sostenido menor, Op. 19
-Andante con variazioni
-Scherzo: Allegretto vivace
-Romanza: Andante poco moto
-Rondó: Allegro vivace

Duración aproximada: 26 minutos

Nadja Salerno-Sonenberg, violín


INTERMEDIO

Ástor Piazzolla
Las cuatro estaciones porteñas
-Primavera porteña
-Verano porteño
-Otoño porteño
-Invierno porteño

Duración aproximada: 28 minutos

Jorge Mester, Director Arttístico

Jorge Mester

Jorge Mester Director artístico de la Orquesta Filarmónica de Boca del Río

El maestro mexicano Jorge Mester es reconocido internacionalmente como un director de primer nivel, respetado por la excelencia y prominencia que aporta a toda organización que dirige.
En julio de 2006, fue invitado a regresar como Director Musical de la Orquesta de Louisville, cargo que ocupó con anterioridad durante doce años (1967-1979). Ha sido Director Musical de la Sinfónica de Pasadena durante veinticinco años (1985-2010) y Director Musical de la Filarmónica de Naples (2004-2012).
Mester es también Director Laureado del prestigioso Festival de Música de Aspen, que encabezó como Director Musical durante veintiún años a partir de 1970-1991. Como académico, se desempeñó como director del Departamento de Dirección de la Juilliard School, en Nueva York, durante la década de 1980.
Fue Director Titular de la Orquesta Sinfónica de West Australia, en Perth, y Director Principal invitado tanto de la Adelaide Symphony como de la St. Paul Chamber Orchestra. Fue Director Artístico de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México entre 1998 y 2002. Anteriormente, como Director Musical impuso su sello único en el Festival Casals de Puerto Rico.
Como director invitado se ha presentado al frente de la Boston Symphony Orchestra, Philadelphia Orchestra, Royal Philharmonic Orchestra de Londres, New York City Opera, Orquesta Sinfónica de Ciudad del Cabo, Orquesta de Cámara de Lausana (Suiza), Ópera de Sídney, Festival de Spoleto y la Washington Opera, por mencionar solo algunas.
En 1985 recibió el prestigioso Premio Ditson de dirección orquestal, que otorga la Universidad de Columbia por el impulso a la música americana. Otros ganadores de los premios Ditson incluyen a Leonard Bernstein, Eugene Ormandy y Leopold Stokowski.
Ha sido profesor de varias generaciones de directores, incluyendo a James Conlon, Dennis Russell Davies, Andreas Delfs, JoAnn Falletta y John Nelson. Además, ha impulsado desde el inicio de sus carreras a artistas que hoy cuentan con un sólido prestigio internacional como Midori, Renée Fleming, Nadja Salerno-Sonnenberg, Cho-Liang Lin y Robert McDuffie.
Como reconocimiento a su elogiable labor y notable trayectoria, se ha impuesto su nombre a la Sala Principal del Foro Boca.

Nadja Salerno-Sonnenberg

Nadja Salerno-Sonnenberg Violinista

Elogiada como «una de las violinistas más extraordinarias del mundo» (OpusColorado), Nadia Salerno-Sonenberg es Artista Residente en la Universidad de Loyola, así como en la Facultad de Música y Bellas Artes de Nueva Orleans durante las últimas dos temporadas. También es Directora Musical de la New Century Chamber Orchestra, con sede en San Francisco. Comparte su experiencia y conocimientos en universidades de toda Norteamérica, al tiempo que en Loyola continúa su trabajo con The Loyola Strings, orquesta de cuerdas sin director que introdujo en su primer año de residencia.
    En su propio sello discográfico, NSS Music, ha realizado grabaciones que incluyen conciertos y música de cámara. Su último lanzamiento, «From A To Z», contiene comisiones de obras de Clarice Assad, William Bolcom, Michael Daugherty y Ellen Taaffe Zwilich. Además de sus más de veinte lanzamientos en EMI y Nonesuch, el arte de Salerno-Sonnenberg se combina con una gran inteligencia musical que, junto con su personalidad única, le funcionan admirablemente en numerosos entornos.
    Ella misma fue tema de la película «Speaking in Strings», nominada a los Premios de la Academia 2000. Es un documental sobre su vida estrenado en el Festival de Cine de Sundance, llevado a todo Estados Unidos y posteriormente presentado por HBO en 1999. Su autobiografía «Nadja: On My Way» fue redactada para niños que charlan sobre las experiencias de Nadja en su carrera profesional y publicada por Crown Books en 1989. Ha aparecido en numerosas publicaciones que van desde The Strad, Gramophone y Strings hasta el New York Times, Washington Post y Huffington Post.
    Su carrera inició en 1981, cuando ganó el Concurso Internacional de Violín «Walter W. Naumburg». Entre sus galardones más recientes se cuenta el «Día de Nadja Salerno-Sonnenberg», declarado el 20 de mayo de 2017 por Alcaldía y Condado de San Francisco, como reconocimiento a su contribución para «la vitalidad de nuestra ciudad y el trabajo dedicado» que ha realizado con la New Century Chamber Orchestra.
    El New Orleans Magazine le declaró «Top Female Achievers» en junio de 2017. Otros reconocimientos incluyen la Beca Avery Fisher de 1983 y nombramiento como «Artista del año» en 1988 por su debut en la discografía. En 1999 fue galardonada con el Premio Avery Fisher; en mayo de ese año se le otorgó la Maestría Honoraria en Artes Musicales por la Universidad Estatal de Nuevo México, primer título honorífico que esta Universidad otorga. Salerno-Sonnenberg nació en Roma y emigró a los Estados Unidos a la edad de ocho años, para estudiar en el Instituto Curtis de Filadelfia. Más tarde estudió con Dorothy DeLay en la Juilliard School de Nueva York.

Notas al programa

José Pablo Moncayo

José Pablo Moncayo
(1912-1958)


«Huapango»

El «Huapango» de Moncayo ha sido durante mucho tiempo la obra mexicana mayormente interpretada en el mundo entero. Desafortunadamente, esta popularidad ha eclipsado casi por completo las virtudes de otras partituras igualmente valiosas de este notable compositor.
    Escrito en el año de 1941, cuando se desempeñaba como pianista y percusionista de la Orquesta Sinfónica de México, el «Huapango» es un eficiente arreglo sinfónico en que Moncayo tomó como punto de partida los sones veracruzanos «El Siquisirí», «El Balajú» y «El gavilancito». Se estrenó el 15 de agosto de 1941, con la Orquesta Sinfónica de México dirigida por Carlos Chávez.
    Nacido en Guadalajara, Jalisco, y muerto prematuramente a los 46 años en la Ciudad de México, Moncayo resulta ser una de las personalidades más significativas del movimiento nacionalista que cobró particular robustez durante la primera mitad del siglo XX. Discípulo de Eduardo Hernández Moncada, Carlos Chávez y Candelario Huízar, en 1935 integró con Blas Galindo, Salvador Contreras y Daniel Ayala el denominado «Grupo de los cuatro», una cofradía de creadores que decidieron orientar su talento hacia el cultivo del estilo ya mencionado.
    Artista de personalidad amable y sencilla, Moncayo fue generador de un listado creativo que pone de manifiesto su diestra instrumentación y frondosa riqueza armónica, todo lo cual revela la influencia de las corrientes propias del neoclasicismo europeo. El musicólogo poblano Joaquín Gutiérrez Heras nos comenta, en una de sus admirables redacciones, que «este mexicanismo tan terso y conciliador puede compararse, en su época y su actitud, al mexicanismo de las películas de Emilio Fernández».
    En un panorama artístico musical dominado implacablemente por la poderosa presencia de Carlos Chávez, la relación Moncayo-Chávez fue más allá de las actividades académicas y se extendió hasta la labor combinada de ambos para la Orquesta Sinfónica de México (hoy Orquesta Sinfónica Nacional). Desde 1932 Moncayo se integró a la agrupación como pianista y percusionista; más tarde se hizo subdirector de la misma y, finalmente, director titular durante la última década de su vida.
    La desmedida celebridad del «Huapango» ha generado la equivocada idea de que Moncayo fue autor «de una sola obra», lo que mantiene al margen del aprecio generalizado otras partituras tan interesantes como su ópera «La mulata de Córdoba», el «Homenaje a Cervantes», «Cumbres» y el exquisito poema sinfónico «Tierra de temporal», que el coreógrafo Guillermo Arriaga convirtiera en ballet con el nombre de «Zapata».

Ernst Von Dohnányi

Ernst Von Dohnányi
(1877-1960)


Suite en Fa sostenido menor

Compositor, pianista y director húngaro, Ernö Dohnányi (su nombre real) nació en la actual región de Bratislava. Fue contemporáneo de sus paisanos Béla Bartók y Zoltán Kodály, aunque no se le identifica como un «nacionalista» y sí, en cambio, como un compositor influenciado por el romanticismo centroeuropeo derivado del estilo de Johannes Brahms hacia su primera etapa, mientas que al final de su carrera trabajó sobre las formas de la música norteamericana. Uno de sus descendientes es el célebre director de orquesta Christoph von Dohnányi.
    Inicialmente reconocido como eficiente ejecutante de piano, Ernst von Dohnányi pronto se destacó en los terrenos de la dirección orquestal y fue titular de la Filarmónica de Budapest, desde donde tuvo la oportunidad de difundir las creaciones de los compositores húngaros. En los renglones de la enseñanza, fueron discípulos suyos nada menos que Géza Anda y Georg Solti, entre muchos otros.
    Designado en 1934 director de la Academia de Música de Budapest, se vio comprometido renunciar en 1941, así como a proceder a la desarticulación de la Filarmónica de Budapest, en protesta por la posición antisemita de las autoridades de su país. Pese a las presiones del régimen fascista, permaneció en Hungría durante la totalidad de la Segunda Guerra Mundial y se sabe que llevó a efecto numerosas acciones humanitarias en favor de los judíos perseguidos. Al término de la conflagración y luego de perder en la misma a sus dos hijos, emigró hacia el Continente Americano e impartió clases en Tucumán, Argentina, para luego trasladarse a Estados Unidos en 1948, donde se incorporó al personal docente de la Universidad de Florida. Falleció en la ciudad de Nueva York, víctima de una neumonía. Dohnányi inició la composición de la Suite que nos ocupa en 1908 y la terminó al año siguiente. Era la época en que se desempeñaba como catedrático en la Hochschule für Musik de Berlín. Frecuentemente se le denomina «Suite romántica» por su colorido que apunta hacia las formas del romanticismo decimonónico, aunque no despojado de atractivos toques que nos remiten a la música popular húngara. Un fragmento que llama la atención por su originalidad es la Romanza del tercer fragmento, que fue retomada por el violinista Jascha Heifetz para convertirla en pieza para violín y piano. Sabemos que Dohnányi trabajó sobre la Suite al mismo tiempo que escribía su pantomima «El velo de Pierrette», opus 18. La obra que nos ocupa fue estrenada en la ciudad de Budapest, el 21 de febrero de 1910, con la orquesta dirigida por el autor.

Jorge Vázquez Pacheco.

Ástor Piazzolla

Ástor Piazzolla
(1921-1992)


Las cuatro estaciones porteñas

La obra de este compositor argentino, vasta y por demás atractiva, ha sido motivo de muchos arreglos y algunas transcripciones salieron a luz pública con la aprobación del propio Piazzolla. La versión que se interpreta esta noche de «Las cuatro estaciones porteñas» fue preparada por el compositor y arreglista de origen ruso Leonid Desyatnikov (nacido en 1955), quien desde mediados de la década de 1990 ha colaborado activamente con Gidon Kremer y la Kremerata Báltica, para quienes realizó también el arreglo de la ópera «María de Buenos Aires».
    Ástor Pantaleón Piazzolla nació en Mar del Plata, Argentina. Llevado por sus padres a la ciudad de Nueva York, allá se dio su primer encuentro con el bandoneón, instrumento que más adelante se convertiría en su distintivo. De regreso a Argentina, se dice que fue invitado por el cantante Carlos Gardel para acompañarle en la gira que terminó con el avionazo en Medellín, Colombia, en junio de 1935 y en que murieron todos los ocupantes de la aeronave. Todo indica que fue el padre de Ástor quien providencialmente impidió que su hijo viajara con el famoso «Zorzal criollo».
    Desde 1936 formó parte de diversos ensambles, entre los que se contó la orquesta típica del bandoneonista y compositor Aníbal Troilo (conocido como «Pichuco»), en una escasamente fructífera relación marcada por la inconformidad cuando Troilo le comprometió a ajustarse a sus conceptos y estilo. Discretamente distanciado del tango «arrabalero y compadrito» a partir de 1944, uno de los primeros en intuir que Piazzolla abordaba terrenos novedosos e inexplorados fue el violinista y compositor Julio de Caro. Pero Piazzolla no perdía de vista su abordaje hacia el arte «académico» y para ello viajó a París para intentar hacerse alumno de Nadia Boulanger, aunque la célebre pedagoga le persuadió de continuar por la ruta emprendida y no renunciar a su vocación.
    En «Las cuatro estaciones porteñas», Piazzolla se propuso una evocación a la obra del veneciano barroco Antonio Vivaldi, aunque la del maestro argentino no fue concebida como creación integral sino que fueron partituras aisladas escritas entre 1965 y 1970, unidas más tarde en el ciclo referido y con bandoneón solista.
    La instrumentación original incluía guitarra eléctrica, piano, violín (o viola) y contrabajo, aunque –como se ha mencionado antes– actualmente existen diversas transcripciones. Al igual que en Vivaldi, las Estaciones de Piazzolla se ligan a imágenes propias de su entorno y las sensaciones que motivaron en el compositor.