PROGRAMA V

Primera Temporada 2019

ORQUESTA FILARMÓNICA DE
BOCA DEL RÍO

 

Jorge Mester Director Artístico

Viernes 29 de marzo, 20:00 horas.
Foro Boca

PROGRAMA V

Carl Maria Von Weber
Obertura «Oberón»

Duración aproximada: 9 minutos

Franz Schubert
Sinfonía No. 8, D. 759; «Inconclusa»
-Allegro moderato
-Andante con moto

Duración aproximada: 25 minutos

INTERMEDIO

Johannes Brahms
Concierto No. 1 en Re menor, para piano y orquesta, Op.15
-Maestoso
-Adagio
-Rondo. Allegro non troppo

Duración aproximada: 48 minutos

Sheng Cai, Piano

Donato Cabrera, Director huésped

Donato Cabrera

Donato Cabrera Director huésped

Donato Cabrera es Director Musical de la Sinfónica de California y de la Filarmónica de Las Vegas. Se desempeñó como Director Residente de la Sinfónica de San Francisco y Director de la Fundación Wattis de la Sinfónica Juvenil de San Francisco entre 2009 y 2016.
Desde su designación en la Sinfónica de California, en 2013, ha enfatizado la creatividad de los jóvenes compositores, con especial énfasis hacia artistas mujeres y de la comunidad afroamericana. También amplió los alcances de las actividades de la Filarmónica de Las Vegas y creó la serie Spotlight Concert, que presenta a los músicos de la Filarmónica en jornadas camerísticas y reactivó las series de Conciertos Juveniles con experiencias interactivas. Durante la temporada de vigésimo aniversario 2018-19, introdujo la Music Van, programa que ofrece beneficios a toda la comunidad de Las Vegas a través de conciertos móviles.
Recientemente efectuó exitosas presentaciones con la Sinfónica Nacional en el Kennedy Center, con la Orquesta de Louisville, Sinfónica de Hartford, Filarmónica de Jalisco, New West Symphony, Sinfónica de Kalamazoo y Filarmónica de Reno. En 2016 dirigió a la Sinfónica de Chicago con la cantante Lila Downs y en el Carnegie Hall ofreció el estreno mundial de «Gretash Sorushan», de Mark Grey.
En San Francisco trabajó estrechamente con Michael Tilson Thomas y dirigió a la orquesta en gran variedad de conciertos, incluidos las audiciones educativas y familiares que llegaron a más de 70 mil niños en el área de la Bahía en un solo año. Durante sus siete temporadas como Director Musical de la Sinfónica Juvenil de San Francisco, la condujo hacia dos giras europeas, ganaron un Premio ASCAP a la Programación Itinerante de Música Americana en Giras Extranjeras y fue aclamado por la crítica por su grabación en directo con la Filarmónica de Berlín interpretando la Sinfonía 1 de Mahler.
Fue Director Residente de la Ópera de San Francisco (2005-2008) y ha sido director asistente de producciones para la Metropolitan Opera, la Ópera Lírica de Chicago y en los festivales de Ravinia, Spoleto, Aspen y el Music Academy of the West. Desde 2008 ha realizado frecuentes producciones en Concepción, Chile.
Sus premios y galardones incluyen una beca para participar en el Festival «Herbert von Karajan» de Salzburgo, así como dirigir a la Sinfónica de Nashville en el Encuentro Nacional «Bruno Walter» de la Liga de Orquestas Americanas. Cabrera fue reconocido por el Consulado de México en San Francisco como «Luminaria del Comité Honorario de Amigos de México», por sus contribuciones en la promoción y desarrollo de la presencia de la comunidad mexicana en el área de la Bahía.

Sheng Cai

Sheng Cai Pianista

Reconocido como un pianista de gran virtuosismo, Sheng Cai ha abrazado la tradición del teclado que personifica la grandeza del virtuoso romántico. Sus conmovedoras actuaciones le han reportado elogios de la crítica en tres continentes. The Toronto Star publicó de él: «Joven pianista impresiona en su debut… con las mismas cualidades de Pollini». The Birmingham News le calificó de «confiable... portador de lucidez, colorido y poderío».
Desde su debut con la Toronto Symphony a los quince años de edad, ha interpretado un amplio repertorio con orquestas de Toronto, Quebec, Windsor, Fort Collins, New Bedford y Shanghai, así como las filarmónicas de Calgary, Ontario, Jalisco y muchas más. Como recitalista se ha presentado en centros tan importantes como el Steinway Hall de Nueva York, Jordan Hall de Boston, Cleveland Play House, Museo de Arte Moderno de Fort Worth, Alys Stephens Center en Birmingham, el Glenn Gould Studio de la Canadian Broadcasting Company (CBC), en Toronto, Stratford, Elora, Montreal y Winnipeg. En China inauguró la Sala de Conciertos Ningbo con recitales y conciertos. Muchas de sus actuaciones se han difundido por CBC Radio y grabó un CD para CBC. Además, fue invitado a participar en el rodaje del DVD «Franz Liszt», de Ophra Yerushalmi.
Sheng Cai también grabó en el Glenn Gould Studio para el Concurso Internacional Concertino de Praga, registro publicado con el sello CBC. Desde adolescente ha ganado primeros lugares en diversos concursos, incluyendo el Primer Premio en el Concurso Nacional de Piano patrocinado por el Banco TD, así como los concursos Canadian Music, de Toronto, así como los convocados por la Sinfónica de Montreal y la Sinfónica de Toronto. Fue el finalista más joven en ganar el Premio Especial en el Concurso Internacional de Piano Bösendorfer, así como el finalista de menor edad en el Concurso Internacional de Piano Hilton Head.
Sheng Cai es activo defensor de muchas obras escasamente interpretadas que, sin embargo, son cúspide en la literatura pianística. Creaciones de Busoni, Enescu, Kabalevsky, Medtner, Villa-Lobos y sus propias obras aparecen con frecuencia en sus programas.
Nacido en China, estudió en Shanghai y ganó el Primer Premio del Concurso Nacional en 1998. Al año siguiente su familia emigró a Canadá, donde ingresó al Real Conservatorio de Música de Toronto. Obtuvo Licenciatura en Música mediante una beca completa en el Conservatorio de Nueva Inglaterra, en Boston. Entre sus maestros se cuentan a Anton Kuerti, Russell Sherman y Hungkuan Chen.

Notas al programa

Carl Maria Von Weber

Carl Maria Von Weber
(1786-1826)


Obertura «Oberón»

E«Oberón» fue la última ópera de este maestro alemán, producto de un encargo que abordó pese a que padecía el gravísimo deterioro en su salud que terminó por llevarle a la tumba. Comprometido a viajar hacia Londres y escribir la música para un libreto en inglés, Weber se vio en la necesidad de aprender rápidamente el idioma para dar forma a un drama sobre el texto de James Robinson Planché (1796-1880), apoyado en un poema del alemán Christoph Martin Wieland (1733-1813) y en el «Sueño de una noche de verano» de Shakespeare. Fue así que surgió «Oberón», estrenada en el Covent Garden en abril de 1826, dos meses antes de la muerte del propio Weber.
La Obertura presenta elementos temáticos propios del drama, con el lejano llamado del corno sobre una atmósfera enigmática. Este motivo habrá de hacerse presente en diversos momentos de la ópera y siguen otros que habrán de desembocar en un jubiloso y vibrante final. Uno de los detalles que se señalan con relación a esta ópera es la debilidad de su libreto –irregular y flojo, desde la apreciación de muchos analistas–, deficiencias que Weber superó gracias a un sorprendente talento que le permitió generar timbres colorísticos de verdad interesantes para las escenas de naturaleza mágica y sobrenatural.
Poseedor de una portentosa creatividad, la historia ha tratado con evidente injusticia a este compositor. Alumno de Michael Haydn (el hermano de Franz Joseph), apenas cumplido los 13 años debutó en público como pianista y tenía casi completa su primera ópera. A los 18 años se presentó como director con la Ópera de Breslau, poco más tarde le encontramos al frente de la Ópera de Praga y después, a partir de 1816, como director de la Ópera de Dresde.
En los terrenos del drama escénico, su celebridad se apoya en tres títulos que son básicos en el repertorio: «Der Freischütz» (1821), «Euryanthe» (1823) y «Oberón» (1826). La primera, escrita sobre un libreto que es una combinación de elementos legendarios y demoníacos, se considera el antecedente directo de la gran ópera wagneriana, con un estilo que prefigura también el espíritu revolucionario del francés Héctor Berlioz. Si a lo anterior añadimos que Wagner lo consideraba «el compositor más alemán» y que los analistas le ubican como el generador del romanticismo musical germano, es inexplicable que sus dramas escénicos se representen con tan escasa frecuencia y que mucha de su música orquestal permanezca casi en el olvido.

Franz Schubert

Franz Schubert
(1797-1828)


Sinfonía «Inconclusa»

Esta es la obra de mayor celebridad en el catálogo del compositor austríaco y de la misma llama la atención que su proceso se muestre rodeado de misterios. Fue escrita en el año de 1823 y se supone que coincidió con la noticia de que el músico padecía la enfermedad que le ocasionó la muerte. Ello explica por qué abandonó el trabajo sobre su partitura, de la cual quedaron solo dos movimientos completos y un tercero apenas esbozado pianísticamente. Pero los dos fragmentos terminados son de tan sorprendente factura, que por sí mismos conceden a la Sinfonía su naturaleza de «obra maestra». El autor jamás la escuchó y su primera audición se dio hasta 1865.
El origen de la «Inconclusa» podemos ubicarlo hacia 1822, cuando la Sociedad Musical de Estiria le aceptó como integrante y Schubert, en agradecimiento, prometió una obra que seguramente es la que nos ocupa. El manuscrito llegó a manos de Anselm Hüttenbrenner, amigo del músico, quien procedió a archivarlo y lo olvidó casi de inmediato. No fue hasta 1860 cuando el hermano menor de Anselm descubrió el legajo y se propuso dar a conocer la obra. En el mismo contexto, no faltan quienes suponen que la Sinfonía sí estaba terminada, pero que Hüttenbrenner extravió el manuscrito con los movimientos restantes. Esta partitura se destaca por una sorprendente unidad de ideas y notoria firmeza en su orquestación. Presenta fuertes contrastes en sus dos únicos movimientos; el primero es impetuoso y dramático, mientras que el segundo contiene un lirismo que le emparenta con las formas del «lieder», género en que Schubert fue un genio. Por añadidura, las ideas plasmadas en cada bloque se conectan entre sí, de forma que el escucha los percibe como elementos complementarios e inseparables, plenos en consistencia. Se trata de una creación audaz, escasamente similar a los anteriores trabajos del compositor, y sus dos únicos movimientos han sido suficientes para ubicar a la «Inconclusa» entre las partituras que merecen un lugar entre las obras «eternas».
Por último, la copiosa producción de Schubert exigía un ordenamiento que representó todo un desafío al tratar de poner en claro su autenticidad, su proceso cronológico y hasta de denominación. En esto ha sido importante la aportación del musicólogo Otto Erich Deutsch (1883-1967), quien hacia el año 1950 dio a conocer su compendio con las obras de Schubert hasta entonces conocidas. Por lo mismo, resulta común que luego de la obra y su tonalidad, se escriba la letra «D» y el número correspondiente en el catálogo de Deutsch.

Johannes Brahms

Johannes Brahms
(1797-1828)


Concierto No. 1 para piano y orquesta

Esta obra fue escrita por Johannes Brahms en uno de los períodos más difíciles en la existencia de este compositor alemán. Por una parte, observaba cómo su amigo y protector Robert Schumann enfermaba gravemente y perdía la razón. Por otro lado, fue el primer trabajo realmente ambicioso que abordaba bajo la pesada sombra de Beethoven, a quien admiraba sin reservas.
Schumann se conoció con Brahms en 1853 y aquello fue el inicio de una relación amistosa interesante y conmovedora en que Schumann, artista de gran generosidad, respaldó enormemente al entonces joven y talentoso compositor. Éste, por su parte, correspondió con un invaluable apoyo en los momentos en que los males de Schumann se agudizaron. También dio inició a la relación con Clara, esposa de Schumann, que habría de extenderse hasta la muerte de Brahms y que aún ahora presenta detalles no del todo esclarecidos.
Los primeros esbozos del Concierto 1 datan de 1853. Poseedor de una severa autocrítica, Brahms concibió inicialmente su obra como una Sinfonía, aunque después trató de convertirla en Sonata para dos pianos. Tres años después la obra permanecía sin definición y se sabe que Brahms se sentía incapaz de concluirla. «Me pesa demasiado, no tengo ya poder sobre ella», escribió a su amigo Joseph Joachim.
Otro amigo, Julius Otto Grimm, conoció el manuscrito y después de revisarlo convenció al compositor de que le diera forma de Concierto. Con ello podría fundir sus aspiraciones de sinfonista y sus grandes dotes como ejecutante al piano. Así nació esta obra, cuyo estreno se ofreció en enero de 1859, en Hanover, con el compositor como solista y dirección de Joachim.
Durante mucho tiempo este Concierto número 1 fue ubicado en un renglón de inferioridad ante el equilibrio unitario del número 2. Era considerado como un experimento de juventud, una partitura de contornos dramáticos y sombríos que se oponía del todo al brillo y la opulencia propios del estilo predominante en la época. Su atmósfera severa bien podemos atribuirla a la tragedia que se vivía en el seno de la familia Schumann.
Pero con el paso del tiempo, la partitura ha ganado popularidad gracias a su sólida estructura y notable inspiración. La dramática introducción al primer movimiento, con su tremenda carga emotiva, es uno de los momentos más impactantes en la literatura concertística. Brahms logró una obra extensa, de poderosa expresividad en la que no asigna un rol realmente protagónico al solista, sino que le exige el diálogo con el poderío de la masa orquestal. Todos los esfuerzos de su autor por redondearle adecuadamente no fueron vanos.

Jorge Vázquez Pacheco.