PROGRAMA IV

Primera Temporada 2019

ORQUESTA FILARMÓNICA DE
BOCA DEL RÍO

 

Jorge Mester Director Artístico

Viernes 15 de marzo, 20:00 horas.
Foro Boca

PROGRAMA IV

Joaquín Beristáin
Obertura «Primavera»

Duración aproximada: 6 minutos

Manuel De Falla
«Noches en los jardines de España», para piano y orquesta
-En el Generalife
-Danza lejana
-En los jardines de la Sierra de Córdoba

Duración aproximada: 25 minutos

Jorge Federico Osorio, Piano

INTERMEDIO

Camille Saint-Saëns
Sinfonía No. 3, con órgano, Op. 78
I-Adagio - Allegro moderato - Poco adagio
II-Allegro moderato - Presto - Allegro- Maestoso

Duración aproximada: 36 minutos

Laura Carrasco, Órgano

Jorge Mester, Director Arttístico

Jorge Mester

Jorge Mester Director artístico de la Orquesta Filarmónica de Boca del Río

El maestro mexicano Jorge Mester es reconocido internacionalmente como un director de primer nivel, respetado por la excelencia y prominencia que aporta a toda organización que dirige.
En julio de 2006, fue invitado a regresar como Director Musical de la Orquesta de Louisville, cargo que ocupó con anterioridad durante doce años (1967-1979). Ha sido Director Musical de la Sinfónica de Pasadena durante veinticinco años (1985-2010) y Director Musical de la Filarmónica de Naples (2004-2012).
Mester es también Director Laureado del prestigioso Festival de Música de Aspen, que encabezó como Director Musical durante veintiún años a partir de 1970-1991. Como académico, se desempeñó como director del Departamento de Dirección de la Juilliard School, en Nueva York, durante la década de 1980. Fue Director Titular de la Orquesta Sinfónica de West Australia, en Perth, y Director Principal invitado tanto de la Adelaide Symphony como de la St. Paul Chamber Orchestra. Fue Director Artístico de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México entre 1998 y 2002. Anteriormente, como Director Musical impuso su sello único en el Festival Casals de Puerto Rico.
Como director invitado se ha presentado al frente de la Boston Symphony Orchestra, Philadelphia Orchestra, Royal Philharmonic Orchestra de Londres, New York City Opera, Orquesta Sinfónica de Ciudad del Cabo, Orquesta de Cámara de Lausana (Suiza), Ópera de Sídney, Festival de Spoleto y la Washington Opera, por mencionar solo algunas.
En 1985 recibió el prestigioso Premio Ditson de dirección orquestal, que otorga la Universidad de Columbia por el impulso a la música americana. Otros ganadores de los premios Ditson incluyen a Leonard Bernstein, Eugene Ormandy y Leopold Stokowski.
Ha sido profesor de varias generaciones de directores, incluyendo a James Conlon, Dennis Russell Davies, Andreas Delfs, JoAnn Falletta y John Nelson. Además, ha impulsado desde el inicio de sus carreras a artistas que hoy cuentan con un sólido prestigio internacional como Midori, Renée Fleming, Nadja Salerno-Sonnenberg, Cho-Liang Lin y Robert McDuffie.
Como reconocimiento a su elogiable labor y notable trayectoria, se ha impuesto su nombre a la Sala Principal del Foro Boca.

Jorge Federico Osorio

Jorge Federico Osorio Pianista

Artista altamente apreciado en su México natal, Jorge Federico Osorio ha sido elogiado en todo el mundo por su excelente maestría, su poderosa técnica, su vibrante imaginación y profunda pasión. Ha recibido premios y galardones internacionales, entre los que se cuenta la prestigiosa Medalla Bellas Artes, el más alto honor otorgado por el Instituto Nacional de Bellas Artes de México.
Ha actuado con muchas de las principales orquestas del mundo, incluidas las más importantes de Estados Unidos y México, así como de Europa y Asia. También son importantes sus colaboraciones con directores tan distinguidos como Frühbeck de Burgos, James Conlon, Bernard Haitink, Mariss Jansons, Lorin Maazel, Juanjo Mena, Jorge Mester, Carlos Miguel Prieto, Klaus Tennstedt y Jaap van Zweden, entre otros.
Para la discografía ha documentado una amplia variedad de repertorios, incluido un CD que Gramophone aclamó como «lo más distinguido en música para piano de Brahms». Otros registros suyos incluyen los cinco Conciertos para piano y la «Fantasía coral» de Beethoven, los Conciertos de Brahms, Chávez, Mozart, Ponce, Rachmaninov, Ravel, Rodrigo, Schumann, Tchaikovsky y Weinberg. Sus aclamadas grabaciones para Cedille Records incluyen partituras de Schubert, Brahms, Mussorgsky, Prokofiev y Shostakovich. «Salón Mexicano» comprende obras de Ponce, Villanueva, Castro y Rolón; dos CD con Debussy y Liszt, así como la colección de obras de Albéniz, Falla, Granados y Soler que marcaron a Osorio como uno de los mejores intérpretes en música española para piano. Además de Cedille, sus grabaciones pueden encontrarse en las etiquetas Artek, ASV, CBS, EMI, IMP y Naxos.
Ávido intérprete de música de cámara, Osorio ha fungido como Director Artístico del Festival de Música de Cámara Brahms en México, forma un célebre trío con la violinista Mayumi Fujikawa y el violonchelista Richard Markson, y colaboró con Yo-Yo Ma, Ani Kavafian, Elmar Oliveira, Henryk Szeryng y los cuartetos Pacific y de Moscú.
Comenzó a estudiar piano a la edad de cinco años con su madre, Luz María Puente, y más tarde asistió a los conservatorios de México, París y Moscú, donde trabajó con Bernard Flavigny, Monique Haas y Jacob Milstein. También estudió con Nadia Reisenberg y Wilhelm Kempff.
Osorio reside en el área de Chicago, donde se desempeña en la Facultad de Artes Escénicas de la Universidad Roosevelt. Es Artista exclusivo para la firma fabricante de pianos Steinway.

Jorge Federico Osorio

Laura Carrasco Organista

Inició sus estudios musicales en Morelia, Michoacán, los continuó en la Escuela Superior de Música de Morelia, Ciudad de México y en Estados Unidos, obteniendo licenciatura en Ejecución Musical, Maestrías en Acompañamiento y Órgano, así como doctorado en ese mismo instrumento con especialidad en Música de Cámara y Antigua. Cuenta también con licenciatura en Ejecución Musical y Maestría en Acompañamiento por la Shenandoah University. En la North Carolina School of the Arts cursó la maestría en Ejecución al Órgano, así como doctorado en ese mismo instrumento y Música de Cámara en la Eastman School of Music.
Ha ofrecido recitales individuales y como miembro del Trío Morelia en gran parte de la República Mexicana, Alemania, Austria, República Checa, Estados Unidos, Francia, Japón, Italia y Suiza. Su formación como pianista se dio bajo la guía de Eduardo Montes y acompañamiento con Elizabeth Temple. Ha participado en clases especiales con importantes maestros y ofreció recitales individuales y como miembro del Trío Morelia en gran parte de la República Mexicana, Alemania, España, Estados Unidos, Francia, Japón, Italia, Liechtenstein y Suiza. Participó en los festivales internacionales de Música Nueva de México, de Música Contemporánea de Michoacán, de Música de Morelia, Bach-Haendel de Virginia, Piccolo Spoleto de Carolina del Sur y Women in Music de Nueva York, entre otros.
Como solista se ha presentado con el Ensamble de Percusiones de la Universidad de Carolina del Norte, Camerata de Michoacán, las orquestas sinfónicas de Aguascalientes, Coyoacán, Guanajuato, Michoacán, «Carlos Chávez», Yucatán, de Cámara de la Universidad Michoacana y Filarmónica de Jalisco. Fue dos veces ganadora de los certámenes anuales de ejecución barroca en Winchester, Virginia; premiada en el concurso Jóvenes Talentos de la Sinfónica de Michoacán y ganadora del certamen Nuevas Generaciones de la Filarmónica de Jalisco, así como finalista en el Concurso Nacional de Piano «Manuel de Falla».
Grabó el Concertino de Bernal Jiménez con la Sinfónica «Carlos Chávez» y durante varios años se ha desempeñado como pianista acompañante en la Universidad de Shenandoah, la Universidad de Rochester, el Conservatorio de las Rosas de Morelia y la Casa de la Cultura de Morelia. Actualmente es Pianista Acompañante del área de Canto y profesora de Órgano de la Universidad Michoacana, además de académica en el Instituto Superior de Música de Morelia.

Notas al programa

Joaquín Beristáin

Joaquín Beristáin
(1817-1839)


Obertura Primavera

Este compositor mexicano vivió apenas 22 años y pese a su cortísimo periplo vital, fue generador de una vasta labor de difusión y promoción musical. Huérfano desde niño, su educación se dio bajo la guía de su hermano mayor y a los 17 años era ya un eficiente músico que dominaba el piano y se desempeñaba como violonchelista en las orquestas de la Iglesia Colegiata de Guadalupe. Un año más tarde dirigía la Orquesta de la Ópera y varios de los conjuntos más importantes de la Ciudad de México.
A los 21 años fue nombrado director de la Escuela Mexicana de Música, con sus alumnos logró llevar a escena diversas óperas y realizó series de conciertos con músicos profesionales, las primeras en el México independiente.
Pero su meta fundamental era la composición, y de esta inquietud surgieron una Misa, estrenada en 1837; los «Versos de orquesta en octavo tono a pistón», dedicada a un cornista llamado Manuel Salot, así como una Sinfonía que fue estrenada hasta 1866. Su Obertura «Primavera» es una obra corta e ideada como parte de un proyecto que ilustraría musicalmente las estaciones del año, quizá a la manera de Vivaldi aunque en un concepto totalmente sinfónico. El estilo es vigoroso y de fresca energía, con algunas pinceladas que apuntan hacia la música popular. La frondosa inventiva y talento que eran propios de Beristáin, seguramente hubieran marcado un novedoso derrotero en la música del México decimonónico. El investigador y director Jorge Velazco (1942-2003) aseguraba que en los archivos de la Catedral de México y de la Basílica de Guadalupe descansan muchos manuscritos de Beristáin, y que sólo era asunto de destinar tiempo a su localización.
Al lamentar el olvido hacia la obra de otros autores mexicanos del siglo XIX como José María Bustamante, Melesio Morales y Cenobio Paniagua, entro otros, así como el registro de la intensa actividad musical que se dio durante el breve período como emperador de México de Agustín de Iturbide, Velazco señaló que toda aquella producción se ha perdido y seguramente para siempre. También indicó que el pianista Julio Ituarte realizó una interesante transcripción para teclado de la Obertura «Primavera», que se interpretó en público en numerosas ocasiones y que hoy por ningún lado aparece.
Actualmente apenas podemos imaginar lo que hubiese logrado Joaquín Beristáin de haber vivido seis o siete décadas. No parece aventurado suponer que este talento habría marcado la diferencia entre lo que es y lo que debió ser la historia musical en nuestro país.

Manuel De Falla

Manuel De Falla
(1876-1946)


«Noches en los jardines de España»

Nacido en Cádiz, sobre la región española de Andalucía, Manuel de Falla es figura medular en la creatividad musical peninsular de la primera mitad del siglo XX, privilegio que comparte con Albéniz, Granados, Turina y Rodrigo. Su «Noches en los jardines de España» fue estrenada en el Teatro Real de Madrid 1916, con José Cubiles como solista y dirección de Enrique Fernández Arbós. El compositor le había asignado inicialmente el título de «Nocturnos» y la dedicatoria fue para el pianista Ricardo Viñes.
Una de las características importantes en esta partitura es que no se trata de un concierto para piano, y tampoco es una sinfonía. El autor intentaba dejar en claro que su creación no era otra cosa que las impresiones propias en torno de su tierra, mediante el empleo del piano como todo un protagonista. Por lo que corresponde a la masa instrumental, antes que fungir como simple acompañante, se desempeña como el elemento complementario para una narrativa sonora en que la voz del teclado es el enunciado central.
El proceso creativo para «Noches en los jardines de España» fue nada sencillo y muy prolongado. Sabemos que Manuel de Falla inició su trabajo sobre la partitura hacia 1909, aunque lo interrumpía frecuentemente para atender sus múltiples actividades. Pero desde su estreno, la obra fascinó a la audiencia y la crítica le dedicó redacciones por demás elogiosas. Una de ellas le describió como «de inspiración clara, apasionada, llena de unción hacia el suelo andaluz… Jardines españoles contemplados en las serenas y misteriosas noches de Andalucía». Otra nos indica que se trata de «una delicia, inseparable de la estética modernista-impresionista pero salvándose de cualquier tentación de decadentismo… una preciosa maravilla».
Por añadidura, es menester mencionar que Manuel de Falla y Santiago Rusiñol fueron buenos amigos y ello nos conduce a suponer acerca de la relación entre la partitura y los cuadros de este pintor, también poeta y dramaturgo. Falla concluyó «Noches en los jardines de España» en Cap Ferrat, balneario mediterráneo donde Rusiñol poseía una casa de descanso, y no son pocos los analistas que encuentran coincidencias entre el estilo de éste y la partitura de atmósfera añorante, aderezada con toques tan enigmáticos como fascinantes. Rusiñol, maestro catalán, fue también autor de varios trabajos pictóricos que registran la profunda tristeza de los jardines solitarios, de modo que la coincidencia de ideas estéticas se antoja inevitable.

Camille Saint-Saëns

Camille Saint-Saëns
(1835-1921)


Sinfonía No. 3 en Do menor (con órgano)

La Sinfonía número 3 de Camille Saint-Saëns es, al lado de la Sinfonía en Re de César Franck, la obra sinfónica francesa más distinguida de su época. Al mismo tiempo, se establece como un caso nada común, con instrumentación que exige un piano que no participa como solista, así como un órgano de gran potencia. Otro detalle interesante es su estructura en dos enormes bloques, cada uno de los cuales contiene varios cambios de «tempo» con la evidente intención de respetar la tradición romanticista en cuatro movimientos.
Así, nos encontramos que el inicio es un Adagio que funciona como introducción para el primer movimiento propiamente dicho. A éste sigue sin interrupción el Poco adagio, que marca la primera intervención del órgano. La segunda parte inicia con una especie de Scherzo y concluye con un extenso fragmento tan emotivo como grandioso, en que el órgano mantiene notable presencia sonora.
Escrita por encargo de la Real Sociedad Filarmónica de Londres y estrenada en aquella ciudad en 1886 con dirección del compositor, la partitura de la Tercera sinfonía contiene dedicatoria para Franz Liszt. Aquí conviene tomar en cuenta que, en su obra, Saint-Saëns echó mano de un procedimiento típico del genial húngaro: el manejo y la transformación de un motivo melódico como parte de un fresco musical de ambiciosos trazos. Así, uno de los temas presentados en el ágil y volátil primer movimiento será retomado hacia el final, para convertirlo en el poderoso enunciado hímnico que pone punto final a la obra.
Además de su elaboración temática cíclica, Saint-Saëns nutre el colorido de su indiscutible destreza instrumental con el ingenioso empleo del piano interpretado a cuatro manos. Así confirmó no sólo su elegante oficio, sino también su increíble precisión en el detalle y la forma. Escribió cinco sinfonías, pero sólo la Tercera se interpreta con frecuencia.
Los biógrafos de Saint-Saëns están convencidos de que no abrigaba muchas esperanzas de que su música trascendiera. Para colmo, hacia inicios del siglo XX no faltaron quienes le contemplaban como una suerte de «emisario del pasado», un representante de la tradición decimonónica plantado firmemente ante los avances experimentales. Pero todo apunta a que era mucho más que un simple conservador, ya que su inteligencia le permitió visualizar desde el último tercio del siglo XIX el arribo de novedosas tendencias creativas.
Pese a ello, prefirió mantenerse fiel a su preferencia por el elegante equilibrio y la perfección en su escritura.

Jorge Vázquez Pacheco.